La muerte, una palabra inquietante

Roberto Jairo Mejía Velásquez
Médico Especialista en Dolor y Medicinas Alternativas
El miedo a la muerte es una experiencia común y puede surgir por diversas razones, algunas de ellas son:
1. Desconocimiento: la muerte es un fenómeno desconocido y, para muchos, la incertidumbre sobre lo que sucede después de la muerte puede generar ansiedad. La falta de respuestas claras sobre la vida después de la muerte o la inexistencia de ella puede ser aterradora.
2. Instinto de supervivencia: desde un punto de vista biológico, todos los seres vivos tienen un instinto natural de sobrevivir. Este instinto puede manifestarse como miedo a la muerte, ya que es una amenaza directa a nuestra existencia.
3. Pérdida de control: la muerte representa una pérdida total de control sobre nuestra vida y nuestro entorno. Para muchas personas, la idea de no poder influir en lo que sucede después de la muerte puede ser una razón para generar ansiedad.
4. Pérdida de seres queridos: el miedo a la muerte también puede estar relacionado con el temor a perder a seres queridos. La idea de la separación y el dolor que puede causar la pérdida de alguien cercano puede intensificar el miedo a la muerte.
5. Cultura y creencias: las creencias culturales y religiosas influyen en cómo percibimos la muerte. En algunas culturas, la muerte es vista como un paso hacia otra vida, mientras que en otras puede ser vista como el final absoluto. Estas creencias pueden afectar el nivel de miedo que sentimos.
6. Experiencias personales: las experiencias previas con la muerte, ya sea a través de la pérdida de un ser querido o enfrentando situaciones de vida o muerte, pueden moldear nuestra percepción y miedo hacia la muerte.
7. Reflexión sobre la vida: la muerte a menudo nos lleva a reflexionar sobre nuestra propia vida, logros y el legado que dejaremos. Esta introspección puede generar ansiedad sobre si hemos vivido plenamente o si hemos cumplido con nuestras metas.
Es importante recordar que el miedo a la muerte es una parte natural en los seres humanos; hablar sobre estos sentimientos, ya sea con amigos, familiares o profesionales, puede ayudar a procesar y entender mejor este miedo.
A quienes padecen enfermedades crónicas y terminales hay que preguntarles sobre cómo desean morir, la mayoría de las personas desean estar acompañados por sus seres queridos y en casa, sin dolor y sin sufrimiento, para lo cual, el médico de dolor y cuidados paliativos y su equipo interdisciplinario son fundamentales para acompañar el proceso de un buen morir. Quien no quiere morir solo y en un hospital, debe ser oído por sus familiares, directos responsables de cumplir los últimos deseos a quien padece una enfermedad terminal.
Lloramos a nuestros seres queridos, no por ellos, lloramos por nosotros, por el vacío que dejan en nuestro corazón, en nuestra vida, en la cotidianidad; vivir el duelo es necesario, hay que llorar, hay que afrontar la realidad y buscar ayuda en caso de ser necesario.
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